Re-vista
Espacios
y Límites
centro cultural de españa buenos aires
agosto 28 - 2004, 19.30 hs.
,
y
edición:
proyecto
mesa redonda-esto es un juicio
margarita paksa
Cuando
Alicia Herrero me propuso participar en Magazine in Situ, cuyo
eje temático sería el concepto de ESPACIO y el de
LIMITE, convinimos en que yo estaría jugando en este espacio,
con los límites en la posible provocación de una
“Anti Mesa Redonda”, dado que yo deseaba referirme
en primer término al Proyecto De Mesa Redonda que presenté
al director del Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella
Prof. Jorge Romero Brest en octubre de 1967, del cual mencionaré
algunos párrafos. En estos momentos, no es mi intención
la de confundir al público - espectador, intentando provocar
una neurastenia generalizada, al convocar al pasado tanto como
al presente, pero por lo general la idea que se tiene de una Mesa
Redonda es que por su asistencia a tales encuentros, el público
obtenga un contacto más fluido, más directo, íntimo
si se quiere, con los artistas que participamos. Asimismo que
el artista se enriquezca con los nuevos puntos de vista en el
diálogo sobre su obra. Esta situación es parecida
en todas las mesas redondas. El público - espectador por
lo general asiste con el deseo de intentar descubrir nuestros
más íntimos secretos. Sin embargo nosotros los artistas
visuales y porqué no, también los escritores, en
realidad nos manifestamos por intermedio de un objeto u obra y
suponemos que en ella está contenida todo el autor.
No creo que a ningún escritor le gustará decir porqué
escribió la novela que escribió. Evitando comparaciones,
pienso que hay una gran distancia entre el público que
leía por primera vez Cien años de Soledad y creía
que era una mezcla extraña de realidad e imaginación
y los siguientes avances del conocimiento sobre Macondo donde
se continúa pensando sobre esta singular vertiente entre
imaginación y realidad pero donde cada detalle de la novela,
parecería poder obedecer a la realidad más descarnada,
como si fuera una escritura documental, simplemente con su referencia
al tiempo alterada. Tal es la magia del escritor.
Es por ello que el Proyecto de instalación del cual les
hablo, discurría sobre la posibilidad “de que un
grupo de personas se reúna para hablar o escuchar a otras,
debatir y rebatir, aclarar o también oscurecer los conceptos,
y que de una u otra forma emiten juicios ya sean éstos
explícitos o tácitos, lo cual involucra también
al probable silencio del espectador. Cada uno, hablante y escucha
cumplen un rol determinado. Unos el de ser objeto del juicio y
otros el de juzgar. Estos actos, habitualmente llamados mesa redonda,
se realizan de acuerdo a códigos pre-concebidos, normas
de conducta ya delimitados con antelación. También
en todos los casos se prevé que ineludiblemente habrá
un show imprevisto, contando con el inoportuno rapto de frenesí
de alguna estrella con ansias fagocitadoras. Nada de esto es nuevo”.
Además partía de la base de suponer, tanto en el
Proyecto que presenté en 1967 como ahora, “que es
muy poco el margen de novedad con que el receptor, el público
recibe un concepto. El mérito de lo que se habla, está
sugerido o condicionado de antemano por el juicio de valor que
tengamos sobre el entorno, por dónde y cómo recibimos
los mensajes, siendo esta presencia y función muy importante
para el cometido de una exitosa mesa redonda. A esta situación
se agrega también, la conformación peculiar de cada
una de las personas, que es fruto de experiencias anteriores y
que por lo tanto poseen juicios previos; todos tenemos que saber
ya algo antes de poder interpretar un determinado tema. Por lo
tanto su opinión, no será fruto de una elaboración
de momento, sino que de una u otra forma, aunque no lo desee concientemente,
estará resuelta de antemano; se trata entonces, de una
alteración constante del tiempo, es la memoria la que actúa.
El rol de actuación de cada uno, poco tiene que ver con
la idea de libertad de uno mismo, ya que más se obedece
a circunstancias determinadas”.
En aquél momento, en 1967, la idea de esa obra-instalación,
era la de crear un esquema de actuación acorde con la actitud
al producir su obra de muchos de los artistas visuales. Yo decía
al respecto:”Si nuestro trabajo, se encuadra dentro de una
síntesis de conceptos; si restamos voluntariamente en nuestras
obras el trazo gesticulante o emotivo que inflamó (a no
dudarlo) a nuestros antecesores; si nos expresamos a través
de una idea, antes que sobre la decisión de obnubilar al
espectador, mal estaría que como correlato lógico,
pretendiéramos un acto de comunicación directa.
Que tergiversáramos nuestra actitud, creyendo o haciendo
creer a los demás sobre la condición del arte, en
un plano preferencial, superior, como con un aura, y que nuestra
actividad es fácil de ser aprehendida como las artes con
características figurativas, por ejemplo”. (...)
y continuaba diciendo, “Su objetivo fundamental, se dirige
en destacar la presencia de los códigos de comunicación
y obviar todas las posibilidades de aquello que se da en llamar
espontaneidad. El único que juega a creer en la espontaneidad,
es el público, ya que siempre asistirá a una re-presentación,
aunque así no lo desee”. Y este argumento es válido
también para la Mesa Redonda que actuamos ahora; “ofrecemos
la palabra, el pensamiento, todo lo que proyectamos previamente,
pero no toda la persona. Porque también en nuestra obra
visual, nosotros artistas, nos ofrecemos de un modo indirecto,
a través de un objeto o cosa que pretende representarnos.
El artista es mudo en términos verbales directos, así
como su obra visual lo es”.
Una vez planteado el juego, dentro de la obra-instalación
de 1967, yo decía que: “lo que resta es la dosificación.
Puede llegar un momento en que un espectador se rebele y reclame
respuestas que correspondan exactamente a lo preguntado; que por
lo mismo se sienta usado, no es nada nuevo tampoco, pues sucede
habitualmente. También sucede que alguien se retire de
la sala ofendido, agraviado o molesto; siempre hay alguna persona
que se siente incómoda y maltratada; la conclusión
habitual son interminables conversaciones sobre malentendidos
que nunca consiguen disipar la incomodidad, pero que permiten
trascender varios días en el comentario”.(...)
“Se introducirán todas los equívocos necesarios
para provocar una promiscua confusión, como si fuera una
circunstancia fuera de foco en palabras; tal como por ejemplo
emitir sonidos guturales o musicales a título de respuesta;
también puede haber la inclusión de elementos insólitos.
Alguien irrumpirá corriendo afanosamente en la sala, para
destacar que lo dicho anteriormente estaba equivocado. Sin embargo,
los verdaderos protagonistas son en realidad las lujosas armonías
y desarmonías de las palabras y de las situaciones”.(...)
“Podría llegar imprevistamente un carro de bomberos
para apagar la llama de tanta inspiración. No habrá
que olvidar el infaltable gato siamés sentado sobre un
almohadón de terciopelo rojo digno de todo estudio de arte
y el sillón confortable y ostentoso que contiene al artista
posando como al descuido para la posteridad. En realidad todos
los participantes están representando y todo el conjunto
está dirigido. El público que en realidad pretendió
des - enmascarar, ha quedado enmascarado”.
Poniendo un límite a mi relación del proyecto de
1967, desearía concretar más acabadamente la propuesta
temática para la cual fuí invitada para que trata
el concepto de espacio y el de limite y podría hacerlo,
acorde con mi formación de origen como escultora, orientándola
como una correspondencia a las artes visuales, - el espacio es
el que se crea entre dos entidades y el límite sería
el de tales formas -, sin embargo como búsqueda, como temática
a debatir, más parecería corresponder en este caso,
a las artes visuales tradicionales.
Habitualmente en mis clases en la Facultad, señalo la gran
dificultad de la escultura en apropiarse del espacio, dado que
desde el advenimiento de la imprenta, la circulación excesiva
de la escritura, la insistencia de la crítica en atender
exclusivamente al espacio pictórico, la televisión,
la publicidad, todo ha contribuido a conformar una visión
plana, en desmedro de la comprensión y del uso habitual
de las tres dimensiones, donde el espacio verdaderamente se juega.
Me permitiré considerar en esta mesa, que en toda la producción
contemporánea, es fundamental la noción del uso
del tiempo y pienso en la necesidad de incorporarlo, tal como
lo había hecho respecto del tema de la mesa redonda, ya
que de lo contrario no se comprenderá el papel que juega
la instalación, la video-instalación y otras intervenciones,
dentro de las artes visuales del pasado y del presente.
En los años sesenta, On Kawara en sus “date paintings”
al remitir sus tarjetas postales a través del mundo, no
se está refiriendo al contexto de la tarjeta postal como
medio, sino que las usa para destacar el tiempo, hoy, mañana,
con fecha, como contenedor de vida y muerte.
El uso del tiempo se constituye así en un intento de jugar
con el presente constante e irrepetible, como el río de
Heráclito, de ser un término abierto y de carácter
ilimitado. Por otro lado es importante destacar que desde el punto
de vista formal de presentación de las obras, comprobamos
que la repetición, la linealidad y la retícula minimalista,
que confluyen a conformar la tendencia conceptual que usó
no solamente Kawara, la de alinear la información, es la
precursora de todos los modos de instalación en las paredes
de lo que hoy llamamos la pos-modernidad, o si se prefiere, la
contemporaneidad. El control de los modos de diálogo con
el espacio circundante pasará a ser vital en esos años
y durará hasta el presente.
El factor tiempo del cual hablaba, se cumple holgadamente a través
de las intervenciones y las instalaciones que nacieron para superar
los límites de la pintura y la escultura – aunque
a veces insuman técnicas y principios de ambas- creando
una forma de arte independiente y autosuficiente. Será
conveniente establecer la diferencia entre ambientación
e instalación, recordando que aquélla supone un
entorno environment que exige ser recorrido por el espectador,
quien atraviesa así por una serie de situaciones inesperadas.
La instalación es una obra única, que se genera
a partir de un concepto y /o de una narrativa visual; creada por
el artista en un espacio concreto, se establece en ella una interacción
completa entre los elementos introducidos y el espacio.
Al hablar de obra total u obra única, me refiero que el
todo no está constituido por la suma de las partes, ya
que sus partes como tales están íntimamente amalgamadas.
Quienes rastrean sus componentes, la ven acercarse a la arquitectura
y al teatro, ya que el principio de construcción, no existe
en la pintura o la escultura y sí en la arquitectura. La
instalación es sólo obra cuando está montada
en el recinto. Sin embargo este principio se opone a la transitoriedad,
obra fugaz, de allí el equívoco con el acto teatral.
Podemos señalar como desencadenantes de las instalaciones,
a la escultura no figurativa y el ready-made, ya que la abstracción
en la escultura hizo que ésta redujera su materialidad,
abandonando las funciones ornamentales y de reverencia histórica
como los monumentos. Por otro lado, el ready-made de Duchamp,
esos objetos fabricados y elegidos sin atenerse a ningún
deleite estético y sólo por una reacción
de indiferencia visual, fueron admitidos en el dominio del arte
por su sola presencia material como imposición del artista.
Susan Sontag, desaparecida recientemente, sugiere que la fotografía,
sería la generalización del espíritu del
ready-made y que sobre ésta se ha construído gran
parte del arte contemporáneo.
Quien introdujo la noción de texto frente a la de obra
fue Roland Barthes indicando una sensibilidad moderna hacia las
redes de intermediación, una conciencia de la relación
entre esas obras y los tejidos del imaginario social, de modo
que una obra es impensable sino como efecto de ese tejido, de
esa estrecha relación con el espectador, pero no para vivir
episodios sino para descifrar mensajes, para rescatar ideas. Al
observar la obra desde diversos ángulos, la percepción
se convierte en proceso. Se refuerza el valor de la experiencia
directa, ya que es algo que ninguna reproducción fotográfica
y aún televisiva puede sustituir, como ocurre con las pinturas
y las esculturas.
La mitología del autor que el romanticismo toma de la idea
griega de un poeta enloquecido por las musas, se cambia, apunta
en el siglo XX a nuevas formas de expresión. El artista
moderno quiéralo o no, asume una cierta responsabilidad
con respecto al campo y al espectador (especialmente en las instalaciones)
y afronta una exigencia comunicativa, donde comparte públicamente
sus procesos y los coloca al desnudo; donde relaciona al emisor
con el receptor, al significante con el significado, presenta
las metáforas, etc.
Decíamos que las instalaciones requieren especialmente
la participación del espectador; pero no para vivir episodios
sino para descifrar mensajes, para rescatar ideas. Al observar
la obra desde diversos ángulos la obra se transforma en
proceso a través del tiempo. Y al adueñarse de esta
dimensión adicional refuerza el valor de la experiencia
directa algo que ninguna reproducción fotográfica
y aún televisiva puede sustituir; demanda una participación
activa del espectador, quién luego la llevará en
la memoria, en el imaginario, al mejor estilo de un film.
La instalación es una obra única por la vía
poética, que contiene una narrativa visual y puede compartir
espacio con otras instalaciones, cuya relación entre obra
y espacio se transforma. Pueden ser auto-referenciales, incorporar
alusiones históricas, sociales, de la vida cotidiana, re-codificando
objetos de toda índole. También se producen combinaciones
tecnológicas, como con la video instalación, los
censores y la computación que introduce la máxima
virtualidad.
Puede decirse que la instalación es una creación
del espacio. Constituye un lugar y el lugar constituye la instalación.
Este axioma no debe ser olvidado. Es obvio que me refiero a un
espacio artístico generado por la ocupación de la
obra instalada y no a un espacio geográfico dado. Bachelard
escribe: “el espacio capturado por la imaginación
no es el espacio indiferente que puede medirse por un agrimensor;
porque se trata de un espacio vivido con todas las parcialidades
de la imaginación. Es entonces un espacio poético
que el filósofo releva de los espacios habitables. Si no
hay un cambio de imágenes o unión inesperada de
ellas no hay acción imaginante”.
Margarita
Paksa es una artista multimedia argentina que vive en
Buenos Aires.
El sostener como premisa desde el comienzo de su trayectoria artística,
el concepto de elaborar la obra con un máximo de idea y
un mínimo de materialidad, le permitió desarrollar
junto a otros artistas, el arte conceptual en la argentina a partir
de 1966. Es por ello que durante los últimos años,
la evocación de los sesentas ha
catapultado su obra hacia un primer plano y son muchos los investigadores
que la han entrevistado respecto también de su participación
en la creación del arte político en la argentina
con TUCUMAN ARDE en 1968. Ella esta llevando a cabo una investigación
sobre el tema del arte conceptual en los sesentas, en la Facultad
Na- cional de Artes de La Plata.
Es
posible que los artistas, a pesar de los cambios aparentes, siempre
esten relatan-do la misma historia que se expresaría no
bajo una forma lineal, sino en una circular sucesión perpleja.
Tal lo demostrado por Paksa, al relacionar lo hecho en los sesen-
tas en el Instituto Di Tella, con la obra que acaba de presentar
en 1997 en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, el proyecto
que fuera ideado treinta años atrás.
"EL
PARTIDO DE TENIS"
Al
considerar elaborar obras, tanto entonces como ahora, usando las
tecnologías que
han cambiado la historia y el desarrollo de prácticamente
toda la ciencia y el saber contemporáneos, Paksa ha penetrado
en el estudio de los sistemas de signos, de-seando extraer una
posibilidad pensable de desalienación para beneficio de
la comu-
nidad. TENIS como video-digital, -que se presenta en parte en
esta website dentro del proyecto general-, justamente por la implicancia
de sus contenidos sociales, supone un efecto desalienador usando
las armas del adversario bipolar.
Sin embargo el motivo de este proyecto no se dirigirá a
romper verdaderamente con el dualismo, con la complementaridad
de un sujeto y de un objeto, de una realidad física y de
una realidad espiritual, sino que se orientará en la búsqueda
de un nuevo tipo de unidad donde triunfe el sujeto, pasando por
todos los dualismos.
margarita
paksa
Artista multimedia radicada en Buenos Aires Integrante de TUMAN
ARDE. Beca Guggenheim 2004-2005 Premio de Instalaciones ,en la
5º Bienal Internacional de El Cairo, Egipto 1994
Mención Especial en la Trienal Latinoamericana del Grabado
y 1º Premio Fortabat 1999, Buenos Aires.
Profesora-Investigadora Facultad de Bellas Artes de La plata y
del IUNA –Instituto Universitario Nacional de Artes. Proyectos
recientes: 2005 retrospectiva de la video instalación "El
Partido de Tenis" y la realización de un mural digital
en el Complejo Cultural Río Gallegos de la Prov. de Santa
Cruz
Individual en el Museo Castagnino de Rosario 2005. En el 2003
re-edita Fundación Espigas su libro “Proyectos sobre
el discurso de mi” .2004 idem en el Museo de Arte Contemporáneo
de Posadas, Misiones, 500 Watts" en la Sala Epson del Centro
Cultural Recoleta.
http://www.findelmundo.com.ar/mpaksa